¿Qué es la autoestima
desde la perspectiva psicológica?
En el ámbito de la psicoterapia, la autoestima no se define
simplemente como "pensar bien de uno mismo", sino que se entiende
como el resultado de procesos psíquicos complejos íntimamente vinculados con la
historia de nuestros vínculos tempranos y la constitución de nuestro aparato
psíquico.
Para comprender su origen, debemos remitirnos a los aportes
de Sigmund Freud (1914/1992), quien relacionó la valoración personal con el
concepto de narcisismo. Freud explica que la libido (la energía de nuestros
impulsos) no solo se dirige hacia los demás, sino que se inviste en el propio
yo. Cuando esta carga de energía es suficiente, el sujeto se siente valioso;
sin embargo, cuando se debilita, surgen sentimientos de inferioridad, vergüenza
o desvalorización.
Esta valoración está mediada por el ideal del yo, una
instancia que representa las expectativas y exigencias internalizadas de
figuras significativas como los padres o cuidadores. Freud señala que lo que la
persona proyecta ante sí mismo como su ideal es el sustituto del narcisismo
perdido en su infancia (Freud, 1914/1992). Cuando este ideal es inalcanzable o
muy crítico, el sujeto vive en un estado de insuficiencia constante.
La construcción de la
identidad y el papel del entorno
Complementando esta visión, es vital considerar la perspectiva relacional de Donald Winnicott (2009), quien enfatiza que el desarrollo del self verdadero (el núcleo más autentico y espontaneo de la persona) depende de un "ambiente suficientemente bueno" capaz de reconocer y sostener la experiencia del niño.
Para Winnicott, un momento clave en la formación de la
autoestima es la función de espejo. Señalando que esta función la lleva a cabo
la madre, preguntándose: ¿Qué ve el bebé cuando mira el rostro de la madre?, respondiendo: Generalmente se ve a sí mismo (Winnicott, 2009). Asimismo se puede comprender
que esta función de espejo, la pude llevar a cabo otro tipo de personas, además
de la madre, así sea las diversas personas con las que uno tiene interacción.
Es entonces que Winnicott postula que, si el entorno refleja y valida emocionalmente al niño, se fortalece un self verdadero; por el contrario, si el niño debe adaptarse excesivamente a las expectativas externas para ser aceptado, puede desarrollar un falso self, dejando su sentimiento de valor personal en una posición de gran fragilidad.
¿Por qué la psicoterapia
no sigue los modelos de autoayuda?
Es fundamental distinguir el trabajo clínico de los
discursos de autoayuda. La diferencia principal reside en el origen que se le
atribuye al malestar:
- Enfoque de la autoayuda: Suele considerar que la autoestima depende de lo que la persona piensa conscientemente sobre sí misma. Propone estrategias como repetir afirmaciones positivas o cambiar pensamientos negativos por positivos bajo la premisa de que el problema es puramente cognitivo.
- Enfoque psicoterapéutico: Entendemos que la autocrítica no es solo un "mal pensamiento", sino que surge de estructuras psíquicas profundas formadas en la historia vincular. Sigmund Freud (1923/1992) describió cómo el superyó (la internalización de normas y críticas) puede adoptar un carácter severo y cruel, generando sentimientos persistentes de culpa e insuficiencia.
El motivo por el cual la autoayuda suele ser insuficiente es
que intentar "pensar en positivo" y no modifica la estructura psíquica
que sostiene la autocrítica. Por ello es que, la voz interna que juzga y desvaloriza sigue
operando en el inconsciente a pesar de los esfuerzos voluntarios por cambiar el
pensamiento superficial
El trabajo en
psicoterapia
El objetivo en psicoterapia es comprender, simbolizar y elaborar la
historia de la relación que has construido contigo mismo. Buscamos que esa
historia psíquica que dio forma a tu percepción actual pueda ser pensada, ya
que cuando una historia se vuelve pensable, también se vuelve transformable. Es
entonces que, la invitación en terapia es a desarmar esos ideales internos
excesivamente críticos para que puedas relacionarte con tu propia experiencia
de una manera distinta, auténtica y comprendiendo el origen de las creencias
que te llevan a pensar de cierta forma respecto a ti mismo/a, es así que, una
vez comprendiendo tu forma de pensarte puedes modificar tus conductas y la
forma de relacionarte contigo mismo y con tu entorno.
Referencias
Bibliográficas
Freud, S. (1992). Introducción
del narcisismo (1914). En Obras completas (J. L. Etcheverry, Trad., Vol.
14). Amorrortu Editores.
Freud, S. (1992). El
yo y el ello (1923). En Obras completas (J. L. Etcheverry, Trad., Vol. 19).
Amorrortu Editores.
Winnicott, D. W. (2009). El
papel de espejo de la madre y la familia en el desarrollo del niño. En
Realidad y juego (pp. 111–118). Paidós.
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